01 de abril de 2026
Liberación, libertad y responsabilidad
He pensado en la libertad. No como idea, sino como pregunta. ¿Es posible? No lo sé. Nunca me ha parecido absoluta. Siempre hay algo a lo que se sirve, aunque no se nombre. Un impulso. Un hábito. Una voz que insiste. A veces creo que no se trata de dejar de ser esclavo, sino de reconocer a qué me he rendido sin darme cuenta. Hay cadenas que no pesan, porque ya aprendí a moverme con ellas. Y otras que sostengo, aunque diga que quiero soltarlas. Hoy puedo ver algunas. No todas. Las suficientes. Se repiten en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo que nadie ve. No llegaron de golpe. Se fueron quedando. Y yo también. Responsabilidad… quizás comienza ahí: en dejar de mirar hacia afuera y notar cómo participo en lo que me limita. No como culpa. Como verdad. No siempre elijo lo mejor. A veces ni siquiera elijo. Solo sigo. Pero hay momentos —breves— en que algo se interrumpe. Una pausa. Un leve margen. Y ahí… aparece una posibilidad. No de hacer lo que quiero, sino de no hacer lo mismo. Tal vez la libertad no sea amplitud, sino precisión. Un ajuste casi imperceptible que cambia la dirección. No elimina la tensión. La ordena. No evita la caída. Permite corregir. No me vuelve perfecto. Me vuelve menos dividido. Pensar, decir, hacer… dejando de contradecirse en silencio. Romper no siempre es soltar. A veces es sostener distinto. Elegir, y permanecer. Aquí habita la libertad… y también la responsabilidad de sostenerla.
— Andriu